La provincia de Santiago del Estero atraviesa un momento crítico, marcado por la pobreza y un descontento social palpable. En este escenario, la búsqueda de responsabilidades se convierte en un ejercicio necesario para entender las dinámicas que afectan a nuestra sociedad. Recientemente, discursos de figuras políticas como Javier Milei, presidente de la Nación, Gerardo Zamora, gobernador de la Provincia y Alejandro Parnás, diputado provincial han acaparado la atención pública, cada uno aportando su propia narrativa sobre las causas de esta crisis. Pero, ¿quién tiene realmente la culpa?
Javier Milei: la voz libertaria
Javier Milei, ha llegado a la presidencia con su mensaje radical en contra del «gasto desmedido» y la intervención del Estado. Desde su perspectiva, la crisis de Santiago del Estero es un reflejo de un país mal administrado, donde el despilfarro y la falta de políticas austeras han llevado a un deterioro económico general. Milei no duda en abogar por una drástica reducción del tamaño del Estado, sustentándose en la premisa de que menos intervención estatal conducirá a una economía más robusta. Por el momento, materia pendiente, la recesión económica se acentúa en el pais y se empiezan a caldear el animo social.
Si bien sus argumentos resuenan en sectores que buscan un cambio drástico, es crucial cuestionar: ¿es esta realmente la única solución? La historia reciente sugiere que las políticas de austeridad a menudo dejan al sector más vulnerable de la población desprotegido, perpetuando ciclos de pobreza, evidencia empírica, como diría el presidente.
Gerardo Zamora: la defensa del federalismo
Por otro lado, el discurso del gobernador Gerardo Zamora se enfoca en la desigualdad estructural que caracteriza a la repartición de recursos en el país. Zamora denuncia cómo el centralismo en Buenos Aires ha marginado a provincias como Santiago del Estero, impidiendo el acceso a transferencias necesarias para el desarrollo provincial. Según él, el gobierno nacional tiene una responsabilidad directa en el abandono que sufren los santiagueños.
Zamora apela a la emotividad al presentar a los santiagueños como víctimas de un modelo federal defectuoso. Si bien su enfoque destaca una problemática real, también plantea la pregunta: ¿está Zamora exonerando al gobierno provincial de su responsabilidad en la gestión local? La falta de planificación y la ineficiencia administrativa también juegan un papel crucial en la crisis que enfrentamos.
Alejandro Parnás: la voz disidente al discurso del oficialismo provincial
Finalmente, Alejandro Parnás, representante de la oposición provincial (Juntos por el Cambio), centra su discurso en la crisis de los ingresos de los trabajadores estatales, como de otros sectores por añadidura, criticando a la administración provincial (obviando en su crítica a la administración nacional) por la desatención a las necesidades laborales y sociales. Su enfoque pone de manifiesto que, a pesar de la disponibilidad de recursos, estos no se destinan a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En un contexto donde los trabajadores están cada vez más empobrecidos, Parnás demanda acción inmediata. Lo cual apunta la responsabilidad directa al gobernador Zamora.
El enfoque de Parnás es especialmente importante, ya que destaca la desconexión el líder político máximo de la provincia y las realidades vividas por los santiagueños. Sin embargo, también es crucial reconocer que la fragmentación entre los discursos de estos actores políticos puede desviar la atención de la necesidad de una concertación social que involucre a todos los sectores. Mala palabra en el contexto de grieta en el que vive hace muchos años el país.
Un análisis compartido
A medida que analizamos estas voces, se hace evidente que la crisis de Santiago del Estero no puede atribuirse a un solo culpable. Es el resultado de un entramado complejo que incluye la acumulación de decisiones políticas erróneas, la inacción de gobiernos locales y nacionales, y un modelo económico que ha priorizado a unos pocos sobre el bienestar de las mayorías.
La polarización de discursos y la falta de diálogo constructivo entre estos actores no solo agravan la situación actual, sino que limitan nuestras posibilidades de encontrar soluciones efectivas. En lugar de buscar culpables, sería más productivo fomentar un debate que integre las diferentes perspectivas y proponga un camino hacia la reconstrucción social y económica.
La necesidad de una respuesta colectiva
La solución a esta encrucijada no puede ser unilateral. Debe surgir un esfuerzo concertado que involucre a la sociedad civil, los sindicatos, los empresarios y los políticos de todos los niveles. Solo a través de un diálogo efectivo y de la construcción de consensos podremos superar la crisis y garantizar un futuro más dignificante para todos los santiagueños, aunque suene a ciencia ficción, el otro camino es el que transitamos; sin respuestas y muchas angustias.
En conclusión, mientras los discursos siguen resonando, es nuestro deber como ciudadanos participar activamente en este diálogo, cuestionar las narrativas dominantes y exigir a nuestros líderes una responsabilidad compartida en la búsqueda de soluciones que beneficien a nuestra provincia. La crisis de Santiago del Estero no es solo un desafío político; es un llamado a la acción colectiva. La historia nos observa, y es momento de decidir qué legado queremos dejar.
Lic. Diego Navarro





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