En Santiago del Estero, una provincia históricamente dominada por el Frente Cívico de Gerardo Zamora, la estabilidad política parece ser una regla. Sin embargo, con las elecciones legislativas en puerta, un espectro amenaza con irrumpir en el escenario local: La Libertad Avanza (LLA). Bajo el liderazgo del polarizante presidente Javier Milei, esta fuerza podría desafiar al monólitico poder zamorista en un territorio que hasta ahora parecía inexpugnable.
Un sistema que favorece el estancamiento político
El sistema electoral actual podría jugar un rol determinante. En la elección de diputados, el sistema D’Hondt favorece a los partidos tradicionales con bases de apoyo masivas. En el Senado, la mayoría se lleva dos bancas, dejando solo una para la oposición. Bajo este esquema, el Frente Cívico ha consolidado su poder durante años, relegando a las fuerzas emergentes a posiciones testimoniales. Pero ¿qué ocurre cuando el descontento nacional comienza a permear hasta en los bastiones más fieles?
La sombra de Milei: miedo y esperanza
La figura de Milei genera un cóctel explosivo de emociones en la provincia. Mientras sectores de la población aplauden su discurso de «motosierra» contra el gasto público, otros lo rechazan vehementemente, temiendo por la sostenibilidad de las políticas sociales. En Santiago del Estero, este rechazo se siente aún más fuerte debido a las decisiones nacionales que impactaron a los sectores vulnerables, un terreno que Zamora ha sabido capitalizar con su énfasis en programas provinciales de asistencia.
Pero hay una grieta que el Frente Cívico no puede ignorar: la creciente fatiga de un electorado que, si bien reconoce los logros de Zamora, comienza a cuestionar la falta de alternancia y la percepción de un gobierno perpetuo. Este cansancio podría abrir las puertas para que LLA conquiste, aunque sea, un espacio simbólico en el Congreso.
¿Es Santiago un «feudo» invulnerable?
El calificativo de «feudo» no es ajeno al Frente Cívico. Para sus detractores, la gestión zamorista está plagada de clientelismo político y una estructura que asfixia cualquier oposición real. Si bien esto ha permitido mantener la paz social y avances significativos en infraestructura, también ha cerrado la puerta a voces alternativas. ¿Es justo que una provincia viva bajo la hegemonía de un solo grupo político?
Lo que La Libertad Avanza debe entender
Si LLA quiere obtener una banca en el Congreso, debe ir más allá de las consignas nacionales de Milei. Necesitan adaptarse a las necesidades específicas de una provincia donde la relación con el gobierno central ha sido siempre tensa. No basta con prometer la dolarización o el ajuste fiscal; deben conectar con las demandas locales, desde la mejora en los salarios provinciales hasta el fortalecimiento de la economía regional.
Un golpe simbólico al zamorismo
Aunque parece improbable que LLA obtenga un resultado sorprendente, incluso un único escaño podría ser un golpe simbólico al Frente Cívico. Sería la señal de que el zamorismo no es invencible y que el descontento nacional tiene eco hasta en sus dominios más seguros. Para el Frente Cívico, este escenario no sería solo una derrota política, sino también una advertencia de que ningún poder es eterno.
¿Un cambio inevitable? ¿Lo podrá lograr?
La elección legislativa de este año no solo es una prueba para Milei y su capacidad de extender su influencia más allá de los grandes centros urbanos, sino también para el Frente Cívico, que deberá demostrar si puede renovarse o si será víctima de su propio éxito. ¿Está lista Santiago del Estero para un cambio? La respuesta podría sorprendernos a todos. Pero más allá de las especulaciones, la gran pregunta sigue siendo: ¿Lo podrá lograr La Libertad Avanza? Con una estrategia adecuada y un mensaje que resuene en las necesidades locales, el escenario podría dar un vuelco inesperado. Si logran conectar con un electorado cansado de la hegemonía, podrían estar más cerca de lo que parece.





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