Por Consultora Polites
Los datos hablan por sí solos. En una provincia donde el oficialismo provincial ha consolidado históricamente una hegemonía amplia, la figura del presidente Javier Milei genera reacciones intensas. Según nuestra última medición, la evaluación de su gestión en Santiago del Estero arroja los siguientes resultados:
| Evaluación | Porcentaje (%) |
|---|---|
| Muy buena | 10,17% |
| Buena | 14,36% |
| Regular buena | 12,86% |
| Regular mala | 13,96% |
| Mala | 16,50% |
| Muy mala | 31,63% |
| No sabe / No contesta | 1,52% |
🔍 Un rechazo mayoritario, pero con fisuras visibles
El 48,13% de imagen negativa (mala + muy mala) refleja un nivel de rechazo categórico. Esto coincide con lo que Giovanni Sartori llamaría una fractura social vertical, donde parte importante del electorado ve al poder central como una amenaza para su tejido económico y simbólico.
Sin embargo, hay un dato no menor: 1 de cada 4 santiagueños aprueba la gestión presidencial (24,53%). En un territorio históricamente refractario al discurso liberal extremo, esto marca la existencia de una minoría movilizada, ideológica y digitalmente activa, que no puede ser ignorada.
🧠 ¿Quién es el votante libertario en Santiago?
A partir del análisis cualitativo y del trabajo territorial, diseñamos un «buyer persona» político que sintetiza el perfil emergente del votante mileísta en la provincia:
Lucas, 25 años. Freelancer, autogestionado, vive en La Banda. Consumo político vía YouTube y TikTok. Crítico del Estado. Cree en el mérito individual y detesta a los «planeros». Votó a Milei por convicción y porque “no hay otra cosa”.
Este perfil coincide con lo que Pierre Rosanvallon define como la crisis de la representación: ciudadanos que no se sienten escuchados por las estructuras tradicionales y optan por outsiders que prometen “decir lo que nadie dice”.
📉 El “voto negativo” como acto fundante
La adhesión a Milei en muchos casos no es un voto positivo, sino una expresión de hartazgo. En este sentido, Chantal Mouffe sostiene que la política actual ya no se define por identidades estables, sino por afectos y antagonismos. El “anti-casta” como significante vacío, en términos de Ernesto Laclau, permite a Milei condensar el malestar difuso de múltiples sectores sociales.
En Santiago, este voto se alimenta del:
- Rechazo a la política tradicional, incluso local;
- Sensación de que el Estado no resuelve, aunque lo sostenga;
- Deseo de ruptura, más que de reforma;
- Consumo digital descentralizado, donde los medios tradicionales no tienen llegada.
📍 ¿Dónde está el libertarismo santiagueño?
Nuestros datos sugieren que los núcleos libertarios se concentran en:
- Capital y La Banda, especialmente en barrios medios con fuerte presencia juvenil;
- Jóvenes varones de entre 18 y 35 años, con trabajo informal, comercio propio o profesiones digitales;
- Ambientes educativos en tensión con el relato estatal tradicional, pero sin pertenencia partidaria.
🎯 Implicancias para las fuerzas políticas
🔵 Para el oficialismo provincial:
- No basta con el aparato territorial: hay que reconstruir el vínculo emocional con jóvenes descontentos.
- Comunicar mejor el impacto del ajuste nacional sobre la vida cotidiana.
- Usar las herramientas del marketing político para disputar sentido en plataformas como TikTok e Instagram.
🟡 Para las oposiciones democráticas:
- El desafío es diferenciarse del oficialismo sin caer en el terreno simbólico de Milei.
- Ofrecer propuestas claras y un nuevo lenguaje político, más horizontal, más comunitario.
🔴 Para el mileísmo santiagueño:
- Necesita anclar liderazgos locales creíbles, más allá del ruido digital.
- Su techo sigue siendo bajo, pero su capacidad de erosión y desgaste simbólico es alta.
📌 Conclusión
En Santiago del Estero, el proyecto libertario no es mayoritario, pero tampoco es irrelevante. Mientras la mayoría rechaza su gestión, una minoría activa y digitalizada comienza a construir una identidad política desde el margen. Ignorarla sería un error.
Como señala Rosanvallon, “la democracia no se agota en las elecciones, sino que se reinventa en cada crisis de representación”.
El desafío de los próximos meses será traducir este clima social en política real, en escucha activa, y en estrategias que reconozcan la complejidad del presente sin subestimar a los nuevos actores.
📚 Referencias bibliográficas (formato APA)
- Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Alianza Editorial.
- Laclau, E. (2005). La razón populista. Fondo de Cultura Económica.
- Mouffe, C. (2014). Agonística: pensar el mundo políticamente. Fondo de Cultura Económica.
- Rosanvallon, P. (2007). La contrademocracia: la política en la era de la desconfianza. Manantial.
- Sartori, G. (1992). Teoría de la democracia. Alianza Editorial.
- Tironi, E. (2006). La irrupción del malestar. Ediciones B.
🔎 Análisis exclusivo de Consultora Polites
📍 Santiago del Estero, julio de 2025





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