En Santiago del Estero se juega una contienda silenciosa, de gestos, lecturas y tensiones no dichas. En el ruido aparente de las encuestas, late otro mapa: el del hastío, la expectativa contenida y el poder que resiste sin entusiasmo. Este informe no busca agradar; busca mostrar.


1. El oficialismo: hegemonía sin épica

Los números son contundentes pero no cómodos.
El Frente Cívico por Santiago mantiene ventaja holgada: Elías Suárez 53,1% para gobernador.
Pero bajo esa superficie hay una erosión silenciosa.
El poder sigue en pie, sí, aunque ya no camina con devoción detrás.
La pregunta no es si Zamora conserva control político, sino si la sociedad santiagueña aún le otorga legitimidad emocional.
El “orden” todavía gana elecciones, pero el “sentido común” empieza a pedir otra cosa.


2. La oposición: crecimiento desparejo y dispersión emocional

El 20,7% de Alejandro Parnás (Despierta Santiago) no es un accidente: expresa la fatiga cívica del votante urbano, profesional, desconectado del clientelismo.
Es un voto de clase media y capitalino, pero aún sin densidad territorial.
Italo Cioccolani (La Libertad Avanza) con 8,7% y Roger Nediani (4,1%) completan un mosaico opositor que no se unifica, pero ya configura una alternativa simbólica: el fin de la unanimidad.


3. Senadores: el poder y sus nuevas sombras

Gerardo Zamora (46%) conserva la centralidad del tablero, pero Facundo Pérez Carletti (17,5%) rompe el molde del opositor testimonial: lo hace con discurso técnico y crítica institucional.
José Neder (16,2%) conserva la red peronista, aunque más por estructura que por entusiasmo.

🟪 Y allí aparece el dato disruptivo: Tomás Figueroa (La Libertad Avanza) con 9,8%, sin aparato, sin intendentes, pero con ecos digitales.
El fenómeno libertario no crece, pero ya no es una anécdota: es un recordatorio de que la insatisfacción existe y busca forma.
El voto Milei en Santiago no gobierna el tablero, pero condiciona la conversación pública.
Figueroa encarna al votante que no milita, pero tampoco se calla.


4. Diputados Nacionales: la batalla del relato

El escenario legislativo muestra con nitidez cómo se reconfigura la representación política provincial.

Jorge Mukdise (Frente Cívico) encabeza con 38,2%, reflejando continuidad institucional y reconocimiento de gestión.
Marcelo Barbur (Fuerza Patria Peronista) aparece con 23,1%, consolidando el peronismo moderado y dialoguista.
“Chabay” Ruiz (Despierta Santiago) crece con 17,3%, convirtiéndose en la voz más frontal del descontento.
Laura Godoy (La Libertad Avanza) apenas alcanza 7,1%, mostrando que el fenómeno Milei se diluye fuera del eje Capital-Banda.

La elección a Diputados revela la línea de fractura del sistema:

  • El zamorismo aún domina, pero sin el magnetismo del pasado.
  • El peronismo territorial reaparece, reclamando autonomía simbólica frente al oficialismo.
  • La oposición de Despierta Santiago empieza a ocupar el espacio que antes se le negaba: el de la crítica legítima, no marginal.

Mukdise representa la continuidad amable, Barbur la alternancia moderada, Ruiz la ruptura emocional.
La diferencia no está solo en los votos: está en la carga simbólica que cada nombre arrastra.


5. Clima social: la estabilidad cansada

El 33% dice que la provincia está mejor que el año pasado, el 35% igual y el 28% peor.
El santiagueño no vive en crisis, pero tampoco en ilusión.
Ese equilibrio refleja una sociedad sin ruptura, pero sin fervor, que ya no vota promesas, sino actitudes.
La palabra que se repite en los focus es “cansancio”: del poder, de los slogans, de los discursos eternos.


6. Expectativas: ética, sentido común y autonomía

Las frases más recurrentes en la encuesta resumen la demanda colectiva:

“Que tenga sentido común y gobierne para el pueblo.”
“Que respete la división de poderes.”
“Que no se venda al gobierno de turno.”
“Que priorice educación y salud.”

Emerge un patrón: la política ya no se mide por carisma ni por lealtad, sino por decencia y eficacia.
La ciudadanía santiagueña pide algo que parece revolucionario en su simpleza: ética pública y autonomía política.


7. Lectura final: el nuevo contrato moral

El oficialismo mantiene el control, pero perdió el monopolio del sentido.
La oposición crece, pero aún no logra traducir su enojo en estructura.
Y entre ambos surge una ciudadanía que observa, evalúa y castiga con el silencio.

El 2025 no será un plebiscito de gestión: será un examen moral del poder.
El zamorismo sigue siendo el sistema. Pero el sistema, por primera vez, sabe que ya no es incuestionable.


Consultora Polites – Octubre 2025
Área de Opinión Pública y Comunicación Política
Fuente: Estudio “Santiago Vota 2025” (n=400 casos, CAWI, ±4,9% margen de error, 95% de confianza).

Deja un comentario

Tendencias

Puntuación: 1 de 5.

Puntuación: 1 de 5.