Documento de Coyuntura — Octubre 2026
Hace algunas semanas, este mismo espacio describía al gobierno de Javier Milei ingresando en una zona de turbulencias de difícil salida. El riesgo país escalaba a 650 puntos básicos, el DNU 70/2023 pendía de un hilo en Diputados, la recesión golpeaba los bolsillos y la sociedad comenzaba a mostrar signos inequívocos de agotamiento. El laberinto parecía cerrado.
Sin embargo, el escenario de los últimos diez días presenta una serie de señales que, leídas en conjunto, sugieren que el oficialismo empieza a encontrar algunas salidas. No se trata de un giro triunfal ni de una recuperación consolidada. Se trata, más modestamente, de una serie de eventos que le otorgan oxígeno político en un momento en el que el aire escaseaba. Y en política, el oxígeno, aunque sea momentáneo, puede ser la diferencia entre seguir en carrera o quedar definitivamente fuera de juego.
El presente documento analiza las señales que están reconfigurando el tablero: la marcha atrás de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras, el resultado de la primera vuelta en Brasil, la incertidumbre en torno a la visita papal y los datos de intención de voto que muestran un piso oficialista que resiste.
1. La Corte Suprema y la Ley de Tierras: marcha atrás con sabor a salvavidas
Hay decisiones judiciales que resuelven un caso y hay decisiones judiciales que abren un problema político. El fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras perteneció, inicialmente, a la segunda categoría. Y su posterior marcha atrás, a la primera.
El 1 de octubre, la Corte Suprema, con los votos de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, revocó el fallo que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Poder Ejecutivo derogó la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras. El argumento fue estrictamente procesal: el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM), que había promovido la demanda, carecía de legitimación para impulsar una acción colectiva. El tribunal aclaró expresamente que su decisión no implicaba pronunciarse sobre la validez constitucional del decreto.
Pero en la práctica, el efecto fue otro: la derogación de la Ley de Tierras volvió a quedar vigente. Y con ella, la posibilidad de que extranjeros compren tierras rurales argentinas sin los límites que la ley establecía desde 2011: un tope del 15% para la titularidad extranjera de tierras rurales a nivel nacional, provincial y departamental, y un límite de 1.000 hectáreas por titular en las zonas agrícolas de mayor valor.
La reacción social no se hizo esperar. La Iglesia Católica expresó su «preocupación» por la caída de los límites a la venta de tierras a extranjeros. Organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos se movilizaron. Y la oposición en el Congreso reaccionó con dureza.
Diez días después, la Corte dio marcha atrás. Por cuatro votos contra uno —con la incorporación de los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci, y el voto en disidencia de Rosenkrantz—, el máximo tribunal dictó una medida cautelar interina que restituye provisoriamente la vigencia de la Ley de Tierras hasta que la Justicia federal de Bariloche resuelva una demanda vinculada con la protección del ambiente.
¿Qué pasó entre un fallo y otro? La presión social. El diputado Esteban Paulón (Provincias Unidas) lo resumió con crudeza: «RECULANDO EN CHANCLETAS. La Corte toma nota del moco que se mandó con la ley de tierras y da marcha atrás. El escenario de rechazo parlamentario al DNU 70 y el repudio social que generaron su decisión le pasó factura».
¿Qué significa esto para el Gobierno?
Primero, un alivio táctico: la sesión del 15 de octubre en Diputados perdió su principal argumento. El fallo de la Corte debilitó la convocatoria opositora y alejó la posibilidad de que haya quórum ese día. Los bloques convocantes habían logrado comprometer a los misioneros que responden a Hugo Passalacqua y a los catamarqueños de Raúl Jalil. Aun así, las cuentas más optimistas arrojaban un faltante de unos cinco diputados para llegar al quórum de 129.
Segundo, un problema estructural: el DNU 70/2023 sigue sin convalidación legislativa plena y ahora depende de una medida cautelar que puede ser revisada en cualquier momento. La Corte dejó claro que «la controversia sobre la Ley de Tierras no ha sido resuelta» y que «tampoco se obstaculiza la función del Congreso» en el tratamiento del decreto.
Y acá viene la pregunta que nadie responde: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un decreto fundacional que depende de fallos procesales, medidas cautelares y conjueces de urgencia? ¿Puede un gobierno construir su andamiaje normativo sobre decretos que no logra convalidar en el Congreso?
2. Brasil: Flavio Bolsonaro y el tablero regional
El resultado de la primera vuelta en Brasil sacudió el tablero político regional. Flavio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos, superando a Lula da Silva, que alcanzó el 45%. La diferencia fue de menos de dos puntos porcentuales, equivalentes a unos 2,2 millones de votantes.
De cara a la segunda vuelta del 25 de octubre, las encuestas muestran una tendencia favorable al candidato opositor. La medición de Nexus/BTG ubica a Bolsonaro con el 48% de las intenciones de voto frente al 45% de Lula. Al calcular los votos válidos —excluyendo blancos, nulos e indecisos—, Bolsonaro lidera con un 52% frente al 48% de Lula.
AtlasIntel/Bloomberg, con una muestra de 5.026 entrevistados y un margen de error de solo un punto porcentual, le otorga a Bolsonaro el 51,1% de los votos contra el 45,7% de Lula. En votos válidos, la diferencia se amplía a 52,8% contra 47,2%. Datafolha, por su parte, le dio a Bolsonaro el 49% de las intenciones de voto contra el 45% de Lula.
El dato que debería preocupar al oficialismo argentino no es tanto el resultado electoral en sí, sino su implicancia estratégica. Si Flavio Bolsonaro gana, el liderazgo de la derecha regional se consolida en Brasil y Milei deja de ser el único referente de ese espacio. Si Lula se impone, Milei queda como el último bastión de un ciclo que empieza a apagarse. En cualquier caso, el tablero regional se mueve y el resultado de Brasil marca el tono de lo que viene.
Brasil concentra el 12,8% de las exportaciones argentinas y el 21,7% de las importaciones. La relación con el principal socio del Mercosur es, por definición, la más relevante de la política exterior argentina. La pregunta que el Gobierno debería estar haciéndose no es a quién prefiere en el Palacio del Planalto, sino cómo gestionará la relación bilateral en cualquiera de los dos escenarios.
3. La visita del Papa: confirmada en la intención, condicionada por la salud
El Papa León XIV fue operado el martes 13 de octubre en el Hospital Gemelli de Roma por un adenocarcinoma pulmonar. La cirugía «se concluyó positivamente», según informó el Vaticano, y el pontífice permanecerá internado aproximadamente una semana para completar su recuperación.
Antes de la operación, el Papa recibió en audiencia al arzobispo de San Juan, Eduardo Lozano, a quien le ratificó su firme intención de cumplir con el viaje a la Argentina previsto para el 8 al 11 de noviembre. El arzobispo lo vio «muy bien, de muy buen ánimo» y aseguró que en ningún momento puso duda sobre el viaje. Al despedirse, León XIV le dijo: «Nos vemos pronto en la Argentina».
El Gobierno argentino, por su parte, admitió que adaptará la agenda papal si es necesario. El canciller Pablo Quirno confirmó que «la organización (para la visita) sigue adelante» y que la decisión final sobre el viaje la tomará el Vaticano. «Hay que esperar y, obviamente, la prioridad para nosotros es la salud del Papa», dijo el funcionario. Milei, por su parte, ya declaró que está dispuesto a cambiar los feriados y reprogramar la visita: «Oramos por él para que pueda venir a la Argentina. Si la situación demanda un corrimiento en la fecha, nosotros estamos disponibles para hacer los ajustes necesarios».
La incertidumbre persiste, sin embargo, porque no es lo mismo la intención del Papa que la recomendación de sus médicos. La agenda papal en Sudamérica incluye jornadas de hasta 14 horas, desplazamientos en Papamóvil y encuentros multitudinarios. El periodista y neurólogo Nelson Castro reveló que cinco especialistas del Gemelli le habrían recomendado al pontífice no viajar durante su recuperación. «Si fuera mi paciente, le diría: ‘¡No viajás, olvidate de ese viaje!’», afirmó Castro. Y agregó: «El médico dice una cosa y el Vaticano define otra, porque la política es la política y suspender tiene consecuencias enormes, incluso económicas».
La pregunta que nadie responde: ¿le conviene a Milei la foto con el Papa? ¿O el mensaje de León XIV sobre los excluidos del sistema va a incomodar más de lo que ayuda? ¿Y si el Papa finalmente no viene, pierde Milei una oportunidad o se salva de un problema?
4. Las encuestas: un piso del 40% que no se derrumba
Los sondeos rumbo a 2027 muestran un empate técnico persistente. La encuesta de QMonitor sobre 1.650 casos, correspondiente a octubre de 2026, registra un escenario de primera vuelta sin ganador: 31% para Javier Milei y 31% para Axel Kicillof, con un 9% de voto en blanco y un 16% de indecisos.
En un eventual balotaje, la paridad se estrecha aún más: Milei 42%, Kicillof 41%, una diferencia de un punto que queda muy por debajo del margen de error del estudio, de +/- 2,4%. La serie histórica de QMonitor muestra que Milei tocó su techo en 45% en diciembre de 2025 y enero de 2026, cayó a 29% en marzo y desde julio quedó amesetado en 31%. Kicillof, en cambio, se movió en una banda más angosta —entre 25% y 31%— y llegó a su mejor registro del año justo en septiembre, cuando alcanzó al Presidente.
Un dato adicional que resulta revelador: cuando se mide a Milei contra un candidato ajeno al peronismo, como el empresario Daniel Hadad, el Presidente obtiene el 34%, su rival el 15% y el 51% de los encuestados queda en la indecisión. Esta diferencia sugiere que una parte del electorado que acompaña a Milei en un enfrentamiento contra el peronismo podría estar motivada por el rechazo a ese espacio político más que por una adhesión al oficialismo.
La pregunta que queda flotando: ¿ese 40% es un piso firme o un piso que depende de que la economía no empeore?
5. El contexto financiero: señales mixtas
El riesgo país argentino, que había escalado a 655 puntos básicos el viernes 2 de octubre —su nivel más alto de los últimos seis meses—, mostró una recuperación parcial en los días siguientes. Al 8 de octubre, el índice elaborado por JP Morgan se mantenía en torno a los 590 puntos básicos. Para el 13 de octubre, había descendido a 589 puntos.
La presión sobre los activos locales estuvo vinculada principalmente con el escenario internacional. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años llegó a 5,34% durante la mañana del 4 de octubre, su nivel más elevado desde 2002. «Desde el punto de vista financiero, las tasas americanas siguen siendo el principal riesgo externo para Argentina», explicó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
Pero a los factores externos se sumaron algunos domésticos. Las exportaciones agrícolas sumaron US$ 3.228 millones en septiembre, un 54,6% menos que en el mismo mes de 2025. Y la actividad económica se contrajo un 2,9% en julio. El mercado continúa exigiendo una prima de riesgo superior para los títulos con vencimiento posterior al horizonte electoral de 2027.
En el plano social, los datos del INDEC correspondientes al primer semestre de 2026 muestran que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población —casi 10 millones de personas— y la indigencia al 7,5%. El PBI bajó 0,6% en el segundo trimestre, la actividad económica retrocedió 2,9% y la tasa de desempleo subió a 7,9%. Más de 31.000 PyMEs y comercios cerraron, generando la pérdida de 330.000 empleos formales.
Conclusiones: el laberinto tiene salidas, pero ninguna es definitiva
El gobierno de Milei atraviesa un momento de oxígeno relativo, no de consolidación. Las señales analizadas configuran un escenario más favorable que el de hace un mes, pero ninguna de ellas es irreversible.
El fallo de la Corte le dio al Gobierno un respiro procesal, pero no resolvió el fondo de la cuestión: el DNU 70/2023 sigue sin convalidación legislativa plena y depende de decisiones judiciales que podrían revertirse.
El resultado en Brasil consolida una tendencia regional que puede jugar a favor o en contra de Milei, dependiendo de cómo se posicione en el nuevo tablero. La relación con el principal socio del Mercosur seguirá siendo un factor determinante.
La visita del Papa está confirmada en la intención, pero condicionada por la salud de León XIV. Si se concreta, el mensaje papal sobre los excluidos del sistema difícilmente se alinee con el discurso oficial.
El piso del 40% en las encuestas sostiene la competitividad electoral de Milei, pero no alcanza para ganar. La serie histórica muestra un techo que se fue desinflando desde diciembre de 2025 y una meseta que no logra superar.
La salida del laberinto no depende de factores externos —ni de Trump, ni de Brasil, ni del Papa—. Depende de que la recuperación económica llegue al bolsillo de la gente antes de octubre de 2027 y de que el Gobierno logre transformar el oxígeno procesal en una base política sólida.
Las señales de las últimas semanas sugieren que Milei no está perdido. Pero tampoco está a salvo. El laberinto tiene pasillos que se abren y se cierran. Y en política, como en los laberintos, el error no es entrar: es creer que ya se salió.




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